Mi historia con el Bajo fue un enamoramiento lento, intenso y eterno. Me llamó con su voz pastosa, me buscó sin tregua, y cuando por fin me decidí a hablar con él, a dejar que lentamente fuera haciéndose parte de mi vida, de mi lenguaje, me tomó en sus alas y no me abandonó jamás.
Me refiero a él en masculino porque así lo siento, como una parte masculina que complementa mi femenino, que equilibra alma. Locura?, locura mía, y ? Gracias y junto a él he conocido personas increíbles, tenido experiencias alucinantes, me ha acompañado en todas, hemos sufrido y disfrutado juntos como compañeros inseparables. Me ayuda a decir cosas como sólo se pueden decir tocando, a encontrarme conmigo y a permitirme todo.
Mi primer bajo fue un Aplausse blanco, que me robaron al poco tiempo de tenerlo, una pena. Luego me mandé a hacer uno con el mítico "Coloro", y como no sabía hacer bajos muy bien, le quedó trasteando, entonces se me ocurrió ( e influenciada por Jaco ) hacerlo fretless. No tenía una marca conocida, pero mi fretless se "aguachó" y sonaba exquisito. Hasta que un día quise ir a Bolivia de vacaciones con un pololo y se lo vendí a un trasher. Siempre me arrepentí, quizás donde esté ahora el pobre (mi Bajo)...
Luego tuve un Yamaha de 4 ( no recuerdo el modelo) pero no me gustó el sonido, la forma, en fin, es así no más.
También tuve un Warwick básico, y lo usé bastante pero nunca terminó de convencerme, incluso cuando lo cambié por un Jazzman de 5 Warwick activo que era un excelente bajo, no sentía un cariño especial por él ni me identificaba mucho al tocar.
Fue en México que entré a una tienda en el centro del DF y probé un Fender...me voló la cabeza, el alma y el cuerpo, sentí que era la ropa más cómoda que había usado jamás, mis dedos se adaptaban perfectamente y el sonido era el que yo siempre había querido. Salí feliz de la tienda con mi Fender Precision de 4 cuerdas Americano que conservo hasta ahora, compañero de muchas aventuras y sacrificios.
Ponga fotos de sus bajos, el modelo al menos. ;)
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